sábado, 26 de septiembre de 2009

Ángelus

La noche cae, y con ella también las defensas. Es natural que la penumbra que avanza paso a paso, como renaciendo en cada baldosa de la ciudad, nos encuentre desprovistos de inhibidores del pensamiento, melancolía, entre otros. Al llegar las penumbras nuestros poderes de humanos se agudizan y nuestras almas reencarnan en un mismo cuerpo.

Aquel anochecer era como cualquier otro, o tal vez no. Es que en lo profundo de la ciudad se engendraba la semilla de la curiosidad. Una pregunta que surge de manera aleatoria en una persona como cualquier otra. Esa misma curiosidad que ha hecho de la raza humana la especie dominante del planeta. Ese principio generador que cambia absolutamente el rumbo de la existencia. Como aquel péndulo que oscila de norte a sur de manera constante y uniforme durante el día, y durante la noche, la fría brisa desenlaza una consecuente sucesión de hechos fortuitos que provocan un severo cambio en el movimiento del péndulo, que ha dejado de ir de norte a sur, sino que ha comenzado un cambio de trayectoria formando así una especie de ovalo, y que evolucionara en movimiento hasta formar un circulo perfecto. Del mismo modo actúa la curiosidad en el alma.

Así es que aquella persona cualquiera, al ver el primer lucero al asomarse en medio del crepúsculo, se dio cuenta. Todo lo que deseaba era conseguir el suyo propio. No por el hecho avaro de obtener algo imposible, sino por el reto que representaba alcanzar una estrella que le hiciera feliz.
La misión no seria sencilla, y abandonarse no es una opción, ya que, a los ojos de el, solo aquel preciado tesoro seria digna presa de aquel que no se inmutara en su propia forma.

-“El péndulo no debe dejar de moverse” Se dijo a si mismo“Si la luz de mis ojos se apagase que mas quedaría que mi alma y yo mismo frente a tal tesoro. No me puedo permitir perderle en batalla”.

Y así mudo de ropas, de piel, de ojos y de profesión, pero no de alma. Su alma encarno en un ser que ya no seria un simple hombre entre tantos hombres. Su piel encarno en un cazador, un verdadero cazador de estrellas.

-“Entre brujas de fuego
Golems de éter
Y fuerzas del abismo,
Los perseverantes saldrán sin un rasguño”

Y mirando el cielo, con los ojos brillantes, los pies en la tierra, y los brazos en el cielo, tomo su fusil y emprendió su larga travesía….

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